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El Lanzarote Zonzamas y la Gran Batida

El conjunto de San Bartolomé está realizando una temporada histórica que buscará cerrar con el ascenso a la Liga Guerreras Iberdrola

Por: Pablo García | 28/04/2021 a las 12:01
Portada Zonzamas

La temporada 2020-2021 en la División de Honor Plata Femenina arrancaba como cada temporada con un tesoro, el ascenso a la Liga Guerreras Iberdrola. Esto provocaba que 56 “barcos” zarparán desde diferentes puntos de España para unirse a la Gran Batida. En esta batalla todos surcaban los mares con un mismo objetivo, pero solo 2 lo lograrán.

Uno de estos barcos que iniciaba esta travesía lo hacía desde una de las islas menores de Canarias, Lanzarote. El barco izaba sus humildes velas con el objetivo más ambicioso de su historia, surcar los mares de la categoría y lograr estar entre los ocho mejores navíos de la competición. Y aunque pudiera parecer un objetivo demasiado ambicioso o una “locura”, finalmente se ha logrado y el Zonzamas sigue a toda vela hacía un sueño que no ha vivido en sus 36 años de historia.

Pero toda tripulación necesita un capitán que le guíe hacía su objetivo y en este caso este es Juan Rivera, quien se hacía cargo del timón el curso pasado y esta temporada la comenzaba con la máxima exigencia. Y es que el técnico batatero marcaba en la hoja de ruta la mayor meta posible por primera vez, “lo que le he planteado a la directiva desde un primer momento era intentar llegar a jugar la fase de ascenso por como vi el final de la temporada pasada, que pese a acabar séptimas se acabó con un sabor de que se podría haber estado más arriba”. Tras marcar el objetivo se preparó la “tripulación” se organizó el trabajo, se levó el ancla y se inició este duro camino. Sin embargo, el propio técnico afirma que “no nos imaginábamos que íbamos a llegar a estar en esta situación, contábamos en el calendario con alguna derrota” aunque si se esperaba estar “entre las 3 primeras”.

A la hora de señalar “el culpable” de esta evolución el entrenador lo tiene claro, el cambio de mentalidad, “ya desde el año pasado vieron que, poniendo más ímpetu, más trabajo en el día a día se podían conseguir los objetivos y el plantearles a las chicas ese cambio de mentalidad pues ya era otra cosa”. Esta nueva filosofía se ha visto reflejada este curso en el aumento de trabajo comenzando desde “las dos últimas semanas de julio, porque al haberse acabado la temporada antes entendía que hacía falta una preparación más larga y hemos estado 7 semanas de pretemporada más toda la carga física, porque quiero pensar que trabajamos como un equipo profesional”. Además de esa profesionalización también destaca un mayor hincapié en el aspecto individual de cada jugadora, “estamos dando importancia al trabajo individual de cada una de ellas, en la mejora individual, que hace que haya un mejor conjunto y equipo”.

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Fuente: Patry Rivas

La evolución ha sido tal que las “corsarias” de Juan Rivera han logrado mantener el casillero de derrotas a cero durante la temporada regular. Esta situación ha provocado que sus jugadoras no hayan vivido el amargo sabor de la derrota. Ante esto algunos podrían pensar que penaliza al equipo al no haber tenido que sobreponerse a ningún tropiezo. Pero el conejero asegura que “aunque es verdad que no hemos perdido” si ha habido un partido de inflexión, el choque ante el Cleba en la primera vuelta. “Fue un partido que nos pillaba un domingo por la mañana, nos encontramos un rival duro y fuerte que nos iba ganando, que nos remontó un parcial de 6-0, llegamos a ponernos hasta 3 goles por encima y después nos empataron en los últimos segundos. Ese miedo, aunque es verdad que no nos fuimos derrotadas, esa sensación ya la hemos tenido con este partido”.

Tras esto en la segunda vuelta se decidía reducir la velocidad, “hemos cambiado nuestra forma de jugar, es verdad que la primera vuelta queríamos hacer hincapié en la primera y segunda oleada, contrataques y balance defensivo siendo más rápidas. Y en esta segunda vuelta hemos cambiado para jugar más estáticas, porque si juegas por físico pues probablemente a muchos equipos le ganarás de forma cómoda, pero a mí me interesaba ser lo más completas posibles”. El “capitán” del Zonzamas resaltaba además que con esta “metamorfosis” los marcadores eran más igualados. Ante la idea de que la juventud o la falta de experiencia puede ser un hándicap ante esta fase de ascenso, el técnico es claro, “Si, depende del equipo rival, tenemos la juventud y la falta de experiencia”, aunque también destaca que “tenemos la ilusión y las ganas”.

Junto al capitán Juan Rivera se encuentran dos suboficiales encargadas de ser las líderes en la cancha del equipo y quienes deben ser la prolongación del técnico en el 40x20. Ambas forman una combinación perfecta de veteranía y juventud que se refleja en el gran momento del equipo. María de León es la jugadora que más tiempo lleva vinculada al club desde los 9 años. Desde entonces han sido 17 los años viviendo desde dentro el crecimiento del club hasta llegar a ser la potencia que es en estos momentos.

A la hora de definir la situación actual no duda en afirmar que “ahora mismo estamos en una ilusión que todo el mundo quiere, que no es nada fácil y nosotras la hemos conseguido con nuestro esfuerzo”. También pensando en esa niña que comenzaba a los 9 años y que lleva toda una vida en un club ve como “nunca dije que no iba a llegar hasta aquí, pero si es verdad que pensé que estaría un poco lejos”.

La joven pivote es una de las “supervivientes” del ascenso a la División de Honor Plata en el año 2015 y ha vivido la evolución del club hasta llegar a la cima. Este salto ha sido, según la jugadora, “grande, porque al principio cuando empiezas en esta categoría es difícil porque mantenerse en división de honor plata es complicado”. La clave de esta estabilidad, según Maria de León, es “tener bien los pilares y nosotras pues poquito a poco los fuimos sacando con la gente de casa a la que se han ido sumando algunas jugadoras y ahora dimos un salto mayor”.

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Tras aquel ascenso la idea de subir aun más no estaba presente en el primer año cuando “pensábamos en mantenernos” aunque si afirma la jugadora que “siempre quieres llegar más alto, aunque en Lanzarote somos muchos equipos de máximo nivel y es difícil crecer”. Ante la idea de que el buen ambiente sea importante la jugadora es clara y concisa, “que un equipo este unido dentro y fuera de la cancha es primordial, que haya momentos de unión como pueden ser un desayuno, una comida de equipo u otras situaciones es clave”. Para Maria de León estos vínculos son lo que “al final te vas a llevar y nosotras hemos conseguido que esa unión y amistad fuera de la cancha se vea dentro y en los resultados”.

Junto a María de León y Juan Rivera se encuentra otra jugadora que intenta guiar al resto con gran entusiasmo y fuerza pese a su juventud. Ingrid Roger se enrolaba en el barco batatero en el año 2018 junto a su hermana Brenda. Ambas llegaban procedentes de Fuerteventura, aunque el equipo de Lanzarote no fue su única opción, ya que afirma que “tuvimos varias ofertas”. La jugadora destacaba que la unión con su hermana siempre ha sido un factor importante, “hemos estado muy unidas desde pequeñas y donde va una va la otra”. Pese a tener un abanico de opciones las majoreras tuvieron clara su decisión, “nos encajó mejor porque es de las islas canarias y nos gustó lo que nos transmitió, porque nos llamaron a nuestro club y estuvieron siempre preocupándose por nosotras y el sentirse queridas pues es algo que nos dió más tranquilidad para dar el salto”.

Desde entonces las hermanas han formado parte del club, pero viviendo en otras islas por estudios. Ante esta situación tenían que desplazarse mediante un avión para entrenar un día a la semana siendo una situación muy complicada para ellas, “con un entrenamiento con el equipo prácticamente no se hace nada”. Sin embargo, esta situación ha cambiado este curso, ya que ambas han decidido residir en Lanzarote siendo algo difícil por “distanciarte de tu familia estés en donde estés es complicado y además somos unas chicas que somos muy apegadas a nuestra isla, familiares y demás”. Aunque si aclara que “tampoco es que nos haya costado tanto, porque venimos de una isla pequeña y Lanzarote es del mismo estilo y ya estuvimos viviendo en otras islas por estudios”.

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Esta temporada es la mejor de la majorera en el equipo de Lanzarote tras un menor protagonismo el curso pasado, el cual según la jugadora se debe a que “no estaba en uno de mis mejores momentos físicamente, no entrenaba con el equipo todos los días y todo eso afecta”. Además, la primera línea añade un factor más a ese año complicado, “también psicológicamente me afecto muchísimo la lesión que tuve en 2017 porque llego en mi mejor momento y me costó”.

El cambio en este curso se refleja en sus números logrando anotar 100 goles por los 26 del año pasado. Para Ingrid Roger uno de los factores indispensables para este cambio ha sido la figura de Juan Rivera, “he sentido la confianza del entrenador y eso me ha ayudado a volver a tener un gran nivel y protagonismo tras el año pasado, porque sin esto hubiera sido más difícil”.

Además de destacar en ataque, la jugadora posee una gran importancia en la defensa del equipo ocupando el centro pese a su poca envergadura. Respecto a si la defensa ha sido importante en el buen momento del equipo la jugadora es clara y concisa, “Yo creo que la defensa es fundamental”. Además, resalta que para ella “meter gol es mucho más fácil que una defensa que a lo mejor tiene que estar más estructurada y trabajada”.

Juan Rivera y sus pupilas han ido siguiendo poco a poco la hoja de ruta hasta llegar a la gran X que estaba en el mapa, la fase de ascenso. Pese a tener innumerables batallas nadie ha logrado hundirlas ni hacerlas cambiar de rumbo, ya que no han sufrido ni una sola derrota en toda la liga regular. Por ello, se puede considerar que las batateras no han dudado en sus posibilidades y han decidido ir “a toda vela” hacía un nuevo objetivo, el ascenso. La Gran Batida aún no ha acabado, pero de esos 56 barcos que empezaron, solo 8 siguen a flote, y tras la próxima batalla solo 4 podrán optar al gran botín final del ascenso. ¿Lo lograrán? Solo el tiempo dirá, pero Juan Rivera y sus chicas ya han logrado una temporada histórica y ser un rival “temido” y respetado por todos.